Quiénes somos

“Somos una fundación sin fines de lucro que desde 1998 brinda apoyo legal, psicológico y social a familias que han perdido un hijo o hija por el delito de violación con homicidio. Además,  impulsamos acciones para reducir la victimización secundaria que enfrentan los niños, niñas y adolescentes que han sido abusados sexualmente, cuando sus casos se judicializan”.

Manos

 

Nuestra historia

Los orígenes de la Fundación Amparo y Justicia se remontan a un dramático episodio que estremeció a todo Chile en junio de 1996: el crimen de Elenita Yáñez Roa, una niña de sólo 5 años que fue violada y asesinada en Talcahuano, Región del Bío Bío. Dos años después de ocurrida esta tragedia, un juez de primera instancia decretó que el autor del hecho, Juan Zenón Soto Campos, fuera condenado a pena de muerte.

Sin embargo, la Corte de Apelaciones de Concepción redujo dicho castigo a la pena de presidio perpetuo. El hecho generó un gran escándalo, pues los mismos abogados que el Estado había provisto para la familia de la niña intentaron disminuir la pena por razones que nunca fueron debidamente aclaradas.

Conmovido e impactado por el dolor y la indefensión de la familia de Elenita, Andrónico Luksic Craig decidió ir en su ayuda, reuniendo a un grupo de abogados para que los representaran de manera gratuita. Si bien se pensaba que un crimen tan deleznable constituía un hecho aislado, la realidad demostró lo contrario. Ese mismo año 1998 se produjeron otros tres episodios de violación con homicidio de niños en Coelemu, Valparaíso y Hualañé.

La necesidad de amparo por parte de estas familias y su clamor de justicia hicieron evidente que se requería contar con un sistema formal de ayuda. Así fue como nació la fundación, la primera y única organización chilena que brinda apoyo legal, psicológico y social a familias que han sufrido el peor de los dolores.

A 18 años de su nacimiento, la fundación ha atendido prácticamente a la totalidad de los casos de violación con homicidio, que han afectado a niños, niñas y adolescentes que han ocurrido en Chile, obteniendo las máximas penas que contempla nuestro sistema judicial. Luego de asumir casos de delitos sexuales sin resultado de muerte, como una forma de apreciar directamente el trato institucional que se les brindaba a los niños víctimas durante su paso por el sistema procesal penal, Amparo y Justicia se volcó a partir de 2007 a la tarea de impulsar acciones que contribuyan a disminuir el sufrimiento de quienes padecen ese proceso y aportar a las políticas públicas.
A través de la organización de cinco seminarios internacionales, de los cuales surgieron dos mesas de trabajo interinstitucionales, hemos ido creando conciencia sobre el fenómeno de la victimización secundaria, drama que nos aqueja como sociedad.

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